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El asesino silencioso de la despoblación pone contra las cuerdas a siete municipios de Las Merindades

Imagen de Ailanes de Zamanzas.

El despoblamiento rural es el asesino silencioso de Las Merindades. Ataca lento. De forma sostenible y silenciosa. En algunos municipios, cada funeral irrecuperable. En lo personal y en lo numérico. En algunos lugares sólo los más ancianos recuerdan cuándo se produjo el último nacimiento. Es una tendencia difícil de detener y año a año sigue haciendo estragos entre los pueblos de la comarca. Según el censo municipal del Instituto Nacional de Estadística, siete municipios de Las Merindades se encuentran en una situación crítica, con menos de 100 habitantes empadronados en 2016.

Los enclaves que superan los 1.000 habitantes censados, aún pueden presumir de tener salud y un futuro, aunque en el caso de la comarca, tampoco se pueden descuidar y deben seguir implementando medidas para frenar el despoblamiento rural. Cinco municipios de Las Merindades aún pueden presumir de superar los cuatro dígitos en sus cuentas de habitantes: Medina de Pomar (5.847), Villarcayo (4.228), Valle de Mena (3.742), Espinosa de los Monteros (1.727) y Oña (1.043).

La emigración, el envejecimiento de la población rural y la falta de nacimientos ha ido haciendo mella, porque hasta 2014, Valle de Tobalina también pertenecía a ese club de elegidos, pero en los últimos años su población ha caído por debajo de los 1.000 empadronados. Esos son los primeros síntomas de la enfermedad. En concreto son 965 habitantes y circunstancias como el cierre definitivo de la Central Nuclear de Garoña seguramente repercutirán de forma aún más negativa sobre este aspecto. Trespaderne, con 835; Merindad de Montija, con 756, y Valle de Losa, al límite con 505, son los municipios de Las Merindades que se encuentran en esta situación.

Aquellos municipios que ya poseen menos de 500 habitantes parecen haber entrado en un proceso ya imparable. El despoblamiento no perdona. La falta de oportunidades en lo laboral, especialmente para los jóvenes, y la dura, en algunos aspectos, vida de los pueblos especialmente en invierno alejan a la gente del mundo rural. Algunas localidades, como Busnela, en la Merindad de Valdeporres, ya están oficialmente deshabitadas. Un incesante y letal goteo. En este segmento de municipios se encuentra Valle de Valdebezana, con 477 habitantes; Merindad de Valdeporres, con 440; Merindad de Sotoscueva, con 418; Merindad de Valdivielso, con 382; Merindad de Cuesta Urría, con 323; Frías, con 263; y al borde del abismo, Los Altos, con 189; Arija, con 136; Junta de Traslaloma, con 128; Valle de Manzanedo, con 118 y Alfoz de Santa Gadea, con exactamente 100.

Los otros siete municipios se encuentran en una situación crítica. Algunos de ellos tirando de imaginación para tratar de convencer a nuevos vecinos que se instalen en sus pueblos. Como Valle de Zamanzas, que ha perdido doce habitantes entre 2014 y 2016. En el último censo contaba con apenas 57. En 2001 contaba con 81. Por ello, recientemente el Ayuntamiento sacó a subasta una vivienda en estado de ruina por un precio asequible en un intento de atraer a nuevos residentes. Los municipios de Las Merindades con más problemas en lo que ha habitantes se refieren son Partido de la Sierra en Tobalina, con 92; Junta de Villalba de Losa, con 79; Berberana, con 64; el citado Valle de Zamanzas, con 57; Jurisdicción de San Zadornil, con 52 y Cillaperlata, con sólo 35 empadronados.










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